domingo, 26 de agosto de 2007

postheadericon Hormonas femeninas

Tomando un café con mi jovencísima y supercool madrina me desveló conmocionada la última revelación catódica que había conseguido sacarla de sus casillas. Al parecer, el presentador del telediario leyó en el telepronter la terrible noticia sin pestañear (claro, él no logra enterlo del todo): El 70% de las ventas de primeras marcas de ropa y complementos son falsificaciones que se adquieren en el mercado negro.

Me quedé desolada y se hizo el silencio. Mi mente intentaba procesar la información, el 70%, ¡¡el 70%!! Con el nivel de actividad cerebral disparado, recordar que tenía que inhalar y exhalar aire me costaba horrores. Estaba al borde del colapso. La miré desencajada. Y ella supo que por fin lo había comprendido porque le pregunté histérica:

¡¿¡PERO DÓNDE NARICES LAS COMPRAN!?! ¡¿¡NO DIJERON DÓNDE!?!

¡Dios mío! soy un patético personaje de teleserie americana. ¡qué triste!
viernes, 24 de agosto de 2007

postheadericon Cartelera de verano

Estos días ha hecho mucho calor, es normal que la cartelera se haya resentido, el programa se derrite en mi mano... es como sacarte el mismo caramelo de la boca una y otra vez;

Sala 1: Más de lo mismo a las 18.00, 20.15 y 23.30
Sala 2: The same d#%* thing pases a las 18.00, 20.00 y 22.00
Sala 3: The same d#%* thing pases a las 18.00, 20.00 y 22.00 (esta tiene tirón porque la ponen en dos salas).
Sala 4: MêmeChose a las 18.00 y 21.30
Sala 5: Lo mismo que ves todos los días en la tele gratis. Pases a las 18.00, 20.00 y 22.00

Pues te puedes morir del asco.
Aquí va un pequeño spoiler sobre la última de los 4Fantásticos. Y además (por el resentimiento) ya adelanto el final de las próximas:

En esta película, nuestros héroes se enfrentan a SilverSurfer, "heraldo" (ejem... ¡juas!) de una cosa a la que llaman Galactus. Al final en un giro inesperado el bien triunfa sobre el mal. Por desgracia tendremos que seguir esperando, porque en esta entrega tampoco muere ningún miembro de los 4 fantásticos, que previsiblemente seguirán haciendo películas y siendo 4 hasta que Jessica Alba se sienta encasillada y decida utilizar el cheque-regalo por un curso de interpretación que sus fans le han pagado.
Después abandonará la saga para participar en proyectos más serios y enriquecedores haciendo de novia del protagonista o de chica asustada y lanzará al mercado su propia línea de moda o cosméticos. Y ese (y no otro) será el fin de los 4 fantásticos.

Mientras tanto, ésto ha sido lo más fresco del verano:

De manera que, no me queda otra que dedicarle la B.S.O. de la semana.

miércoles, 22 de agosto de 2007

postheadericon Muerte por inanición (III)

No es nada nuevo a estas alturas, soy lo que soy, la evidencia es delatora: gafe, cabezota y supersticiosa. La combinación ganadora en la feria de los horrores.

Y pese a todo, la esperanza es lo último que se pierde, dicen. En mi caso, por supersticiosa me acojo al refranero, y por cabezota, lo aplico hasta el ridículo. Bien está lo que bien termina, y yo me aferré con fuerza al propósito de enmienda helada.
CATÁSTROFE SEGUNDA: LA GLACE DÉFINITIVE

Absolutamente nada podía ir mal esta vez. Encomendada en cuerpo y alma a la carta de postres, ésta se abrió ante mí mostrándome todo un mundo de hipercalóricas posibilidades.

-Este es buufff! bon, bon, bon! -le decía el camarero a mi prima con un divertido acento francés- es una copa heladá con tggges bolas vainil y esta es... ¿cómo es que se llama, chantillí? y con un chocolate par aggiba... bon, bon, bon!

Mi prima: No, no quiero nada de postre. No tengo hambre.

Camarero: No pegggo tú toma esto que es muy bueno. Lo que pasá es que después de esto helado tú te hasés muy grand -levantando los codos hacia los lados-

Mi prima: No, no quiero nada, de verdad.

Y yo: bueno, yo sí quiero, me vas a poner una.

Y me mira de reojo y dice: No pegggo tú no.

Y yo pongo cara de póker...

-Tú mejogg que te tomas un café ¿no?

Yo (ultrajada): ¿CÓMOOOO..?

Y él, con su estúpido acento gangoso: Hombgge es que tu es bien así, más gogda no.


De nuevo la realidad, supera a la ficción. Por cabezota, tomé el helado tal y como había planeado. Y por gafe, no resultó ni de lejos la mitad de agradable de lo que esperaba.

El camarero indeseable es el de la primera foto de la segunda fila.
viernes, 10 de agosto de 2007

postheadericon Muerte por Inanición (II)

La comida no mejoró en absoluto. Y antes de darnos cuenta la noche nos atrapó en los jardines de Versalles, cansados, hambrientos y desorientados. Y yo sólo podía pensar que esa noche tomaría MI helado, mi gran despedida del mundo de los lácteos.

Llegamos tarde al hotel. Muchos no tenían energía para bajar al restaurante. No era mi caso, claro. No podía faltar a la hipercalórica cita. Pero ¡ah!, decir gafe es decir poco si hablamos de mí.

CATÁSTROFE PRIMERA: MA POMME DE TERRE
Llegamos al restaurante y nos asignaron nuestra mesa. Pronto llegó el camarero y trajo la carta, pero yo ya sabía qué quería:
La última vez que estuve en Disney pedí un plato que llevaba la mejor patata asada que jamás había probado. Tanto, que la dejé en último lugar, para poder dedicarle la atención que merecía. su exquisito sabor, su aroma, su textura, su color dorado, su cuerpo... ¡toda ella me enloquecía! Había encontrado al fin a mi media patata. Y una oscura figura se abalanzó sobre mi plato y lo cubrió con los desperdicios de otros comensales. Me giré con la boca abierta (un grito ahogado, diría yo) para descubrir el sabotaje de ese bulto sin ojos que era la camarera que nos atendió.

Mi intención era matar dos pájaros de un tiro: de un lado, el desquite de la patata, de otro, el doloroso adiós. Ojeé el menú hasta que localicé el plato que buscaba.

Yo no podía ni esperar de la emoción. No podía pero tuve que hacerlo, vaya que si tuve que hacerlo. Esperé hasta que todos tuvieron sus platos delante y vi cómo los devoraban sin pudor. Mi prima y yo nos miramos boquiabiertas, ella estaba afectada también, pero yo me encontraba al borde del abismo. El ultraje.

Se habían olvidado del pedido en la cocina, pero lo solucionaron rapidísimamente. Demasiado rápido para mi gusto, la patata estaba casi cruda.
viernes, 3 de agosto de 2007

postheadericon Muerte por Inanición (I)

Tras una dura lucha interna acabé aceptando mi destino. La resignación era la única opción posible. Aún así estaba decidida a celebrar mi despedida del mágico mundo del helado por todo lo alto; con una copa gigante en Disney. Pero de nuevo mis planes culinarios se vieron truncados de forma casi macabra:
LE PETIT-DÉJEUNER
Nos levantamos temprano, aún en Normandía. A las 11 habíamos quedado con nuestra guía en Versalles; todo fué muy deprisa, no hubo tiempo para nada: "¡las mujeres y los niños primero! ¡que nadie vuelva a recoger sus pertenencias, no hay tiempo! ¡NO HAY TIEMPO! ¡ya desayunaremos en carretera!"

La ultravelocidad se adueñó de nuestros cuerpos, ella y nosotros éramos uno. Y antes de darnos cuenta ya estábamos en ruta.
No es que la idea de desayunar en carretera fuese una mala idea, lo que pasa es que fue una idea pésima. Paramos en un área de servicio que desde la furgoneta nos pareció perfecta para resolver el papelón del desayuno. Entramos. Sólo había dos sujetos y ambos atendían al grito de:
-"GarÇón!"
-Oui monsieur.
-Nous voulons 14 petit-déjeuners.

Observé maravillada los alimentos que aparecieron en fuentes doradas flotando sobre nuestras cabezas. Debía haber al menos, tres elfos domésticos en la cocina por la abundancia y rapidez con que los víveres se presentaron.
No sabía qué coger, en algunas películas americanas dicen que el desayuno es la comida más importante del día, de manera que la decisión era crucial:

Bollos (azúcar, leche, huevo ¡caramba, pleno de alimentos prohibidos!)
Croissants (azúcar y leche)
Pan con mermelada/mantequilla.
Zumo de naranja envasado (azúcar)
Café
Leche

Al final me decidí por un café solo. Y conseguí persuadir al camarero para que me trajese
-édulcorant s'il vous plaît.
-pardon?
-É-DUL-COGGG-RRRANT
Mi mirada de loca-de-la-colina hizo el resto y el pareció comprender.

Pero nada pasa desapercibido a la atenta mirada de mami. Ella ya se había dado cuenta de que su pequeña no podía comer nada y con su sensibilidad de madre me pidió un bocadillo de "jambon... JAM-BON".
El bocadillo no tardó mucho en llegar pero para entonces varios de mis primos y tíos habían cruzado la barrera del sonido al masticar sus desayunos (que a estas alturas no sólo habían sido engullidos sino también digeridos) y de nuevo nos precipitamos al interior de los vehículos.
Pasaron cinco minutos de adaptación al nuevo entorno y una vez superada esta fase rescaté el bocadillo del bolso de mi madre. Después de haber estado viendo comer a todos yo también tenía hambre, de manera que le dí un mordisco del tamaño de África. No estaba mal, fue al segundo bocado cuando descubrí que el toque especial se lo daba la mantequilla.