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domingo, 27 de abril de 2008
La Familia Savages
4/27/2008 | Publicado por
Ginger

En la familia Savages no pasa nada. La familia Savages ni siquiera es una familia. Son tres individuos mal encajados entre sí.
Lo que me gusta es, quizá (y precisamente), que no es un film narrativo sino estático. Es casi una obra pictórica. La "lentitud" y "pesadez" obedecen a la escrupulosidad un retrato detallista y minucioso en el que sólo se descubre lo estrictamente necesario sobre la historia de los personajes: un mal padre, unos hijos con una infancia dura y una madurez que defrauda. No hacen falta detalles.
Lo que me gusta es, quizá (y precisamente), que no es un film narrativo sino estático. Es casi una obra pictórica. La "lentitud" y "pesadez" obedecen a la escrupulosidad un retrato detallista y minucioso en el que sólo se descubre lo estrictamente necesario sobre la historia de los personajes: un mal padre, unos hijos con una infancia dura y una madurez que defrauda. No hacen falta detalles.
El resto es un precioso cuadro de sensibilidades. Un retrato maravilloso de unos hermanos que se dividen entre el el deber y el querer, entre el rencor y la compasión, la envidia y el amor. De un hombre que no tiene quien llore su muerte.
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Una película dura e intimista, de las que cuesta encontrar y hacer (bien). En este caso se consigue. Una de esas en las que te sorprendes cuando ves a otra persona entrar a la sala (en la mayoría de ocasiones cuando eso ocurre, la proyección suele estar acompañada de un profundo y -al menos- sincero ronquido).
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La Familia Savages no iba a ser menos. Ronquidos constantes como el aleteo de un colibrí, y una respiraciones profundas y pausadas de personas a las que ni siquiera vi entrar. Es posible que ya estuvieran durmiendo allí desde The Queen.
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Sobra, eso sí, el cortapega del final.
martes, 1 de abril de 2008
Ella era
4/01/2008 | Publicado por
Ginger
Él le había dicho una vez que ella era prosaica.
Pero nunca se le dió bien la prosa.
Ella era más bien de verso, enrevesado y antinatural.
Ella era como el verso.
O Tal vez fuese el verso como ella.
Pero en realidad ambos eran una misma cosa.
Y ninguno de ellos encerraba nada suyo en sí.
El uno a través de la tinta
la otra a través del cincel,
ambos comparecían ante el mismo sentido
El verso arrebatador y tierno.
Ella... ella.
Ella era en realidad, cualquier cosa menos eso.
lunes, 24 de marzo de 2008
Tres días y dos noches con
3/24/2008 | Publicado por
Ginger

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Sofía, Juan y Tolola... y Pocoyo, y Mickey, y Da Sidenita, y Senisenta, y Babbie, y Pajarolo y Tarta de Fresa y Pluto y escuchando una vocecita gritar por el pasillo
maninaaaaaaaaaaaaa.... ¡mé a jubá conmmigo!
Comiendo clamares, cahuetes y pitisuis.
Cantando la Marcha Húngara nº 5 de Brahms y pintando gatitos y prinsesas.
Otros perecieron en el intento de dibujar al gatito nº 87, o no pudieron superar el mismo capítulo de Juan y Tolola por séptima vez consecutiva. ¡JA!
sábado, 22 de marzo de 2008
Típico absurdo
3/22/2008 | Publicado por
Ginger
Era el típico día del padre.La típica comida familiar, comiendo el típico arrozconconejoycaracolesperosincaracoles. Manteníamos la típica charla burlesca de siempre. Que si no comes de nada, que si eres una delicada, que si ¿a que no te lo comes?, que si desde que trabajas has cogido el mismo color que la mujer del futuro de Neutrex Futura, que si a ver cuándo aprendes a cocinar... o a algo... Y otras muchas frases de reunión familiar. Y luego la cosa cogió otro cariz.
[horas más tarde]
Ginger: Pupé, no sabes lo que he tenido que hacer por un bolso.
Pupé: ¿qué has tenido que hacer?
Ginger: Comer caracoles
Pupé: ¡PUAJ!
Ginger: ¡...pero es que era muy bonito!
Pupé: ¡Puaj! ¡¿pero eso qué es?! ¡¿qué tipo de tienda es esa?!
...
Pupé: ¿Uno?
Ginger: Deux
Pupé: ¡¿DOS?! ¡Puaj!
Ginger: ¡PUAJ!
Pupé: ¿y tienes el bolso?
Ginger: más o menos
Pupé: ¿más o menos?
Ginger: lo cambié por unas llantas.
sábado, 23 de febrero de 2008
She's so magical!
2/23/2008 | Publicado por
Ginger
No me cae bien. No puedo evitarlo, es una de esas chicas odiosas. Es casi tan odiosa como la propia palabra. No puedo evitarlo. No puedo.

Detesto a esa mentira con sus pequeñas patitas de alambre y su melena rubia postiza. Es un títere de dietas, de la moda, de los tiempos... . No piensa sin permiso, ni siente sin pensar en lo que su padre le aconseja que sienta.
Una vez la acompañé de compras:
-¿Sabes? que no lleves una 34 no significa que seas gorda -me dijo, como para consolarme.
-Ya lo sé -mientras la miraba asombrada.
-Ah, ¿ya lo sabes? -ella también se asombró.
-Pues sí, porque yo no llevo una 34, y no estoy gorda.
Y me miró aún más sorprendida.
-Y, que midas un metro y medio, no significa que seas una enana -le dije yo para sacarla de su asombro.
Y ahora la veo por la calle, siempre demasiado tarde. Tarde incluso para girar la cabeza, siempre nos encontramos de frente y de sopetón.
Y pasa como transportada, un par de centímetros por encima del suelo. Es tan poquita cosa, y siempre hace como que no me ve.
Y la verdad es que me fascina mucho más ahora que me desprecia. Me encanta su descaro. En serio, ahora me cae mejor. Pero mucho mejor.
Detesto a esa mentira con sus pequeñas patitas de alambre y su melena rubia postiza. Es un títere de dietas, de la moda, de los tiempos... . No piensa sin permiso, ni siente sin pensar en lo que su padre le aconseja que sienta.
Una vez la acompañé de compras:
-¿Sabes? que no lleves una 34 no significa que seas gorda -me dijo, como para consolarme.
-Ya lo sé -mientras la miraba asombrada.
-Ah, ¿ya lo sabes? -ella también se asombró.
-Pues sí, porque yo no llevo una 34, y no estoy gorda.
Y me miró aún más sorprendida.
-Y, que midas un metro y medio, no significa que seas una enana -le dije yo para sacarla de su asombro.
Y ahora la veo por la calle, siempre demasiado tarde. Tarde incluso para girar la cabeza, siempre nos encontramos de frente y de sopetón.
Y pasa como transportada, un par de centímetros por encima del suelo. Es tan poquita cosa, y siempre hace como que no me ve.
Y la verdad es que me fascina mucho más ahora que me desprecia. Me encanta su descaro. En serio, ahora me cae mejor. Pero mucho mejor.
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